Muchas fueron las veces en las que me puse a pensar en cómo se sentiría cuando ya no estuvieras más a mi lado. Sí, lo sé, no es muy bueno pensar en eso. Es tan solo uno de los tantos métodos masoquistas que utilizo para lastimarme.
Las emociones que experimentaba en esos momentos no eran para nada envidiables pero, recién ahora que tuve la manifiesta y maldita oportunidad de perderte, entiendo lo que verdaderamente significás para mi y la mucha falta que me haces.
Es como si alguien hubiese venido e, indiferentemente, me hubiese arrancado el alma con las manos, atravesando todo mi cuerpo. Y lo peor de todo es que el tiempo no lo cura todo, son puras y descaradas patrañas que la gente se inventa para sentirse mejor un rato. El tiempo lo único que logra es aliviar un poco la herida, pero no cicatrizarla.
Y acá estoy, nuevamente rememorando la distancia que hay entre los dos. Distancia que se empeña en separarnos.
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